jueves, 20 de marzo de 2014

Vivir en Hastings

Llegado el momento de abandonar Napier, Marto (un amigo que ya estaba viviendo allá) vino a buscarnos para llevarnos a la tierra prometida... Hastings. Un lugar del que se que voy a llevarme un millón de anécdotas y recuerdos, paisajes grabados en la mente, gente grabada en el corazón. Un lugar que me enseñó a ser más tolerante, que me enseñó las primeras impresiones no siempre son las mejores ni las más acertadas.

Otra vez empezando con el pie izquierdo...

Llegamos a nuestro nuevo "hogar" un miércoles a la tarde-noche y si tengo que ser fiel a la verdad, en cuanto fuimos a la cocina y quisimos cocinar, sentí que me estaba metiendo en la casa de "Una serie de eventos desafortunados" en la escena donde los chicos terminan cocinando unos fideos que se encontraron en el fondo de un cajón, usando un mosquitero como colador y una escupidera como olla! Con Jess empezamos a abrir todos los cajones y puertas de las alacenas y solo había paquetes de comida empezada, ni un cubierto, ni un plato, ni un vaso, nadaa!! Sumemos a esto que los cajones en el fondo tienen una especie de afiche floreado, como los que recuerdo de mi infancia, y dentro de los cajones no es que no había nada.. había mugre! Pedazos de cáscara de cebolla, pelusas, tierra y anda a saber que!
Un poco frustradas terminamos comiendo como pudimos, consiguiendo platos del escurridos y lavando como se pudo los platos usados en una pileta que no solo estaba llena de cosas, sino que estaba llena de pedazos de comida, y estaba llena hasta el borde con agua porque estaba tapada y el agua no se iba!

Plus a todo esto, con Jess nos tocó quedarnos en una habitación que es una subhabitación adentro de la habitación de tres amigos nuestros, una especie de cuartucho donde al llegar, nos encontramos un lugar sin muebles, solo con una media y un mini fernet en el piso. Por suerte después de ponerle una cama, un colchón en el piso y al menos los bolsos y cosas tiradas por todas partes, se siente como un espacio propio.
Si hay algo que no puedo negar, es que la sensación de tener al fin un lugar propio, y al menos un cajoncito donde meter la ropa y sacarla del bolso, se siente maravilloso. La sensación de saber que al menos llegaste a algún lugar, que ya no vas a estar a la deriva, es de cierta forma reconfortante.
El ingreso a nuestro cuarto...

Siguiendo con mi fidelidad a la realidad, debo decir que gracias a Dios, a la luz de la mañana el lugar no se veía tan mal. Los primeros días fueron complicados, renegando contra el desorden todo el tiempo y no acostumbrándonos al hecho de compartir una casa tan chica -y especialmente una cocina tan reducida- con otras 15 personas más, pero el tiempo es como el agua de un río, y con la corriente las basuras se van yendo, las cosas de a poco van cambiando, y aprendimos a flotar en medio de este río de aguas correntosas, con altos y bajos, con saltos y caídas.

Buscando la belleza

Lo primero que hicimos fue buscar lindos lugares donde poder refugiarnos, y es así que conocimos el Frimley Park, a tan solo dos cuadras de nuestra casa. Un parque enorme lleno de verde, con pequeños mini parquecitos aislados y bien delimitados. Es un lugar hermoso y a decir verdad un poco flashero. Cuando entramos, pasamos por un parquecito con juegos para chicos, y después de caminar un poco llegamos a un "cuadrado profundo sin sentido alguno" como nos gusta llamarlo con Jess, jaja. Es un cuadrado perfecto de pasto más bajo que el resto del terreno al que se ingresa por cuatro escaleritas a los lados. Justo en el medio hay una tarima con un reloj solar, y todos los bordes están decorados con flores y plantas. Creo que no hay forma de describirlo correctamente, y no encontramos tampoco un ángulo con el cuál sacarle una buena foto, jaja.
Siguiendo con el recorrido entrás en un pasillo delimitado por unos arbustos cuadrados como si fueran paredes de laberinto, y juró que la primera vez que me acerqué sentí que me estaba metiendo en Alicia en el país de las Maravillas! Es todo un pasillo lleno de unas flores hermosas, un pasto super esponjoso donde es un placer caminar descalzo, y banquitos para sentarte a un costado y simplemente disfrutar de la naturaleza!


Siguiendo el recorrido nos encontramos con un parque de rosas, un lugar espectacular donde hay un gazebo grande en el centro, y varios círculos concéntricos al rededor llenos de rosas. A un lado del semicírculo sigue el parque, mientras que la otra mitad está rodeada de casas super lindas con parques abiertos que terminan en el jardín de rosas! Además de la belleza del lugar, me encontré con una belleza de persona. 
En mi paseo por el parque de rosas (donde dejé a Jess atrás porque me aburrí de que tardara tanto en sacarle fotos a las flores y mariposas) me encontré con una señora mayor que estaba arreglando un grupo de rosas, cortando las ramas secas y juntándolas en un balde. Por algún motivo sentí curiosidad y la necesidad de acercarme, por lo que pasé por al lado de la señora, la cuál me saludó amablemente. Nos pusimos a charlar y me contó sobre el fundador del parque, sobre el porque de las flores y sobre el orígen de las rosas en el mundo. Estuvimos charlando un buen rato hasta que llegó Jess, y otro poco después de eso. Cuando nos íbamos, la señora nos invitó a usar el porche de su casa cuando quisiéramos, y nos ofreció una reposera para poder ir a leer un libro al parque cuando lo deseáramos. Feliz, volví a casa.


Nuestro segundo destino fue encontrar otro parque hermoso, el Cromwell Park, donde encontramos un montón de estanques con patos, muchísimo verde, árboles perfectos para treparse y unos gazebos de estilo oriental super lindos! Hemos pasado un millón de veces por ahí desde entonces, y todavía no me canso de la belleza y la paz que transmite ese lugar! Cada vez que alguien me dice que en Hastings no hay nada, pienso en estos dos parques hermosos, y me siento convencida de que podría pasarme la vida rodeada de tanta hermosura.


Nuestro primer laburo

Un día después de haber llegado hicimos una llamada que nos dió una esperanza de conseguir laburo, y al día siguiente me levanté a las 8 de la mañana para hacer la llamada que nos conseguiría un laburo para el mismo día. Luego de correr a despertar a los chicos y prepararnos, salimos para nuestra inducción (charla de iniciación por así decir) para Watties, la fábrica donde estaban trabajando nuestros amigos :)
Luego de muchas idas y venidas, todo terminó en que los chicos empezaron a laburar ese mismo viernes, y yo que había conseguido el laburo me tuve que volver frustrada a casa (no sin antes ir a charlar con mi amigo el pato de la foto de arriba) porque tenía las uñas pintadas y por política de la empresa no estaba permitido!
Pero a fin de cuentas, conseguimos laburo en una fábrica de comida, turno de 8 horas diarias (de 2 pm a 10 pm) los 7 días de la semana.
Trabajos bastante monótonos en líneas de producción donde todo lo que hicimos fue ver frutas pasar por una cinta transportadora todo el día, y seleccionar las que estaban feas, mal cortadas, podridas, o lo que fuera. Así vivimos por 10 días consecutivos de laburar y laburar, donde el tiempo libre solo servía para comer y dormir (con algunas excepciones) hasta que un día, de pronto, terminó la temporada de duraznos y nos mandaron a todos a casa, no sin antes regalarnos unas tartitas y una porción de torta para que nos fuéramos contentos! jaja

El click...

Hubo un día que al llegar a la casa por la noche algo en mi cabeza hizo un click... fue un viernes por la noche, volviendo tarde del laburo, cuando me di cuenta que la casa estaba vacía, y en vez de alegrarme, sentí un vacío. En ese momento me di cuenta que esta casa ahora era mi casa, era un lugar al cuál, al menos por un tiempo, podía llamar hogar, y ese hogar esta lleno de gente que de momento, puedo considerar mi familia. Una familia de locos, de gente que a veces quiero golpear o revolear por la ventana, pero gente que en el fondo se que me cambiaron la vida, gente que aprecio muchísimo y con la que estoy compartiendo momentos únicos.
Me di cuenta que me invade una alegría enorme cuando veo el horno limpio y pregunto "Jess, vos limpiaste?" Y alguien me dice "No, fue Nico" o "No, fue Pame"; la misma alegría que me inunda cuando llegamos y la cocina esta impecable, las mesadas libres y Jesús nos dice "cociné para todos, así que ordené la cocina". La misma felicidad cuando una tarde cualquiera, de pronto alguien suguiere hacer tortas fritas y Facu compra harina y se pone a amasar y pide manos para ayudar en la cocina. La misma alegría que -aunque lo odiara- me invadía al escuchar la voz de Sebas a las 7 am cuando llegaban de laburar y empezaban a quejarse a los gritos del olor a duraznos de Watties.
Una casa llena de locos, pero locos copados, de locos lindos.


Un poco de diversión...

Y como no todo es trabajo, a veces nos divertimos...
El primer sábado que llegamos a casa, nos encontramos con la casa plagada de gente, birras por doquier, música a todo volumen y gente bailando en el pasillo... como somos gente tranquila, cenamos entre medio del lío, y nos fuimos a dormir.

Un par de días más tarde, me despierto 7 am con la cara de unos de mis amigos arriba mío diciéndome "Buen día, hay una fiesta en el parque!" Lo cuál terminó con unas 20 personas en el parque de casa de 7 am a 12.30 del mediodía, birras, música a todo volumen y más baile, jaja. En medio de todo esto, Jess en pijama y yo tomando un té y comiendo unas tostadas con manteca, pero como un baile no se le niega a nadie, nos prendimos un rato! Ni les cuento lo que fue ir a trabajar después de eso!

Esa misma noche cuando llegamos a casa, nos esperaban unas empanadas salteñas recién saliditas del horno por el cumple de Jesús, así que nos prendimos con la comida, bailamos otro poco, y como siempre, la música a todo volúmen y los golpes en la pared al canto de "la concha de tu madre Bob" (Bob es el indio que nos alquila la casa, jaja)

Esa misma noche, cuando ya estaba a punto de dormirme tirada en la cama, con Jess decidimos prendernos en la salida para ver que onda la noche kiwi, así que nos cambiamos a toda velocidad y salimos para "Cru Bar" (aparéntemente el único lugar para salir acá, jaja) donde bailamos "toda la noche" hasta que a las 3.30 am, hora y media después de que hubiéramos llegado, el bar cerró y nos volvimos a casa a dormir.

La noche siguiente, volvieron a sorprendernos con empanadas salteñas, pero esta vez de queso, por el regreso de dos de las chicas a la casa, por lo que nuevamente música, un poco de guitarreada, y a dormir tarde, jaja.

El día siguiente a quedarnos sin laburo, con la negra nos fuimos a disfrutar del Frimley Park, y estuvimos sacando muchas fotos, jugando en los juegos para niños de la plazita, y haciéndo las típicas cosas que hacemos cuando estamos juntas... boludeces!! jaja


Aprovechando el desempleo, con los chicos de la casa nos fuimos a un monte llamado "Te Mata" al cuál llegamos justo para la hora del atardecer por lo que pudimos ver un atardecer hermoso y super naranja de un lado del monte, disfrutar de la vista por unos minutos antes de que el sol terminara de bajar, pudimos además saber lo que se siente estar adentro de una nube ya que fuimos devorados por una, y finalmente vimos salir la luna -que más que luna parecía un sol- y disfrutar de la luna y las estrellas por un rato. Realmente una vista hermosa, muchísimas risas y un momento inolvidable con un grupo de gente maravilloso.


Además, fuimos a visitar a las chicas que se mudaron a su nueva casa, preparamos tortas fritas para llevar, y las chicas nos esperaron con torta de manzana, torta marmolada y mates, mejor imposible!

El fin de semana fue espectacular, el viernes salimos al bar a tomar algo y bailar un ratito (de 9 a 12), una noche llena de anécdotas y risas, y el sábado hubo una fiesta latina por lo que obviamente en Hapuku (nuestra casa) hubo previa a la fiesta, y después after party! La cantidad de risas que escuché esa noche no pueden contarse!

Y el domingo los chico fueron a jugar un poco a la pelota para pasar el rato a la tarde, así que con Jess acompañamos para estirar un rato, hacer un poco de gimnasia, de kung fu, y de siesting al sol, jajaja.


No lo voy a negar, estas salidas y el hecho de no tener que laburar... esta espectacular!! jaja
Pero bueno, ya en estos días saldremos de viaje nuevamente buscando nuevos horizontes y nuevos laburos para poder seguir en movimiento, para seguir conociendo gente maravillosa y seguir creciendo como personas, un poquito cada día. Pasito a pasito.-


[Fotos en su gran mayoría cortesía de Jesica Bavcar, el resto son sacadas por mi y me querido y fiel celular, jaja]

miércoles, 19 de marzo de 2014

Al fin en la tierra media...

Y bueno, después de unas dos semanitas en Nueva Zelanda, al fin puedo ponerme un poco al día con la vida y con el blog. Definitivamente tener una compu a mano no es tan simple como esperaba que fuera, y tampoco hubo tanto tiempo como para hacerlo. Así que heme aquí, desempleada, con tiempo, y con una compu robada (gracias Seba! jaja).

Nuestra llegada a Auckland

Después de haber perdido un día de nuestras vidas gracias al cambio de horario, de un viaje de unas 12 horas, de una cena y desayuno en el avión, de ver un par de pelis y dormir mucho... llegamos a Auckland!!
En el aeropuerto de Auckland

Llegamos bien de madrugada, a las 3.45 am, por lo que en el aeropuerto no había un alma! Pasamos por una ventanilla, nos pidieron visa, pasaporte, seguimos camino, un labrador divino nos olfateó de arriba a abajo, y listo, estamos en NZ disfrutando de nuestra WHV!!
Salimos del aeropuerto, nos tomamos una super shuttle y antes de las 6 am ya estabamos en el Newton Lodge, esperando que la recepción abriera, lo cual era recién a las 8 am. Fueron dos horas larguísimas en las que dormimos tirados en los sillones en medio del pasillo buscando una posición relativamente cómoda y viendo a la gente ir y venir de un lado a otro. La gente acá se levanta demasiado temprano y hace demasiado ruido u_u

Una vez abrió la recepción, nos guardaron los bolsos y nos avisaron que nuestra habitación estaría lista recién a las 2 de la tarde, así que usamos le wifi gratis del hostel un ratito para avisar a casa que habíamos llegado bien, y salimos rumbo al centro.
Ir al Vodafone y comprar una línea nueva fue un trámite de unos 5 minutos, después de eso hicimos averiguaciones por el IRD, la cuenta bancaria y demás. Y quizá lo más importante, tuvimos que buscar hostel para la noche siguiente dado que gracias a la demora del vuelo habíamos perdido la segunda noche de alojamiento. Por suerte en el Choice Plaza que está atendido por un argentino, tuvimos la suerte de que nos hicieran un lugar. El resto fueron solo averiguaciones por el momento, y de vuelta al hostel a comer algo. Compramos unas sopas instantáneas de camino, y voilá, almuerzo rápido en unos segundos.
La cocina del hostel era divina, amplia, limpia, bastante ordenada y bien equipada. La gente super buena onda, todos extranjeros, alemanes, franceses, holandeses y muuchos asiáticos! La verdad que es un hostel que me gustó muchísimo, aunque es un piso pequeño, es super acogedor y muy familiar.
Una vez nuestra habitación estuvo lista, el jet lag hizo presencia y caímos rendidos en la cama hasta la hora de la cena, donde fuimos a comprar algo al mercadito de la vuelta y terminamos comiendo fideos otra vez. Y como el jet lag es tan tremendo, al toque ya estábamos durmiendo una vez más.

A la mañana siguiente nos levantamos a  las 8 am, desayunamos, y salimos para el Choice. Mandamos un par de mensajes buscando laburo sin suerte, y estuvimos a punto de ir a hacer woofing en Coromandel pero al final no hubo suerte. El resto del día fue dar vueltas por el centro, seguir con averiguaciones y pasar dos horas sin respiro frente a una computadora buscando alojamiento y transporte porque teníamos que movernos. Tengo que admitirlo, fue un poco estresante!
A fin de cuentas, al día siguiente a las 9 am nos tomamos un micro (previo a que casi lo perdemos porque Fede salió tarde, tuvimos que dejarlo en el camino y hacer que el chofer lo esperara un toque para que no perdieramos el viaje, uff!) rumbo a Napier!


Napier, la ciudad del art deco

¿Qué decir de Napier? Es una ciudad hermosa, donde descubrimos unos paisajes alucinantes, y creo que las fotos seguramente hablen mejor que yo. Pasamos en Napier unos cuatro días en los que recorrimos todo, buscamos laburo sin muchas ganas ya que no teníamos demasiadas intenciones de quedarnos, y disfrutamos a full cada segundo del día.
Una vez pasadas las 4 pm, Napier se convierte en una ciudad fantasma. No hay gente en las calles, los locales están todos cerrados, y lo único que uno escucha es el rugido de mar de fondo y el canto de las gaviotas. No puedo explicar de cuentas formas es hermoso ese lugar.
Pasamos nuestra estadía el en Art House Backpacker, un hostel bastante nuevo, super lindo y ordenado, siempre muy limpio, con ambientes amplios y hubicado frente al mar.


Algún día escribiré con más esmero sobre este hermoso lugar, por el momento dejaré que las fotos hablen por mí....
 Art deco


La ciudad desde el monte.
C

Realmente un lugar que vale la pena recorrer con algo de tiempo para no perderse ninguno de los hermosos paisajes!

Nuevo hogar en Hastings

Después de pasar una semana rondando por el mundo sin saber donde íbamos a estar al día siguiente, llegamos a nuestro nuevo hogar en Hasting... y siento que no puedo escribir sobre Hastings en este mismo posteo, porque vino a ser como un mundo aparte...
Así que solo voy a decir que en Hastings encontramos ilusiones y desilusiones, una banda de gente loca, gente que primero quisimos ahorcar y después abrazar, en Hastings encontramos laburo en una fábrica que más que fábrica parecía una prisión, y luego perdimos ese laburo y quedamos a la deriva una vez más, donde estamos ahora, viendo hacia donde ir...

miércoles, 26 de febrero de 2014

Empezó la travesía.-

Y emprendimos el viaje no más... pero aparentemente con el pie izquierdo.
Llegando al aeropuerto

Creo que si hay algo que aprendí en estos últimos dos días -aunque con el cambio de horario en realidad fueron casi tres técnicamente hablando- es que las cosas son buenas o malas dependiendo de como nosotros decidamos tomarlas. Todo en la vida son oportunidades, las cosas nos vienen dadas de una cierta manera, pero el resultado de lo que obtengamos depende de lo que decidamos hacer con ello. Cualquier cosa que nos venga dada podrá resultar en una experiencia positiva si sabemos aprovecharlo.

Bueno, luego de llegar a Ezeiza, hacer el check in, despachar bolsos y despedirnos de los seres queridos, llegó el momento de la verdad. Nos desprendimos de todo y empezamos los tres nuestro propio camino.
Como todos deben saber, tengo una muy mala relación con la tecnología, sumado a una muy mala suerte, y en este viaje eso se esta haciendo notar más de lo normal. El primer indicio de que la "suerte del viajero principiante" no existe, radicó en que al momento de pasar por el siguiente puesto, donde te sacan una fotito re linda y te piden tu huella.... la máquina no tomaba mi huella dactilar! ¡Insólito! Tuve que poner el dedo cuatro o cinco veces hasta que salió y pude seguir camino.
Así que bueno, recorrimos el free shop, un pasillo largo y llegamos a la puerta 12. Allí, como llegamos con tiempo, nos sentamos en unos silloncitos a esperar... y esperar... y esperar... y seguir esperando.
Siendo que el embarque era a las 18.15 porque el avión salía a las 17.00 hs, recién a las 18.55 anunciaron demoras y que tendríamos nuevas noticias a las 19.30, por lo que seguimos esperando... y esperando... hasta las 19.45 cuando llamaron a los pasajeros con destino a Auckland y luego de una hora hablando, nos confirmaron que el vuelo a Santiago de Chile saldría recién a las 22.00 horas y que como perdíamos la conexión con el vuelo a Auckland tendríamos que quedarnos un día entero en Santiago porque el siguiente vuelo recién salía al día siguiente a la misma hora.
Así fue como recibimos vouchers para cenar en el aeropuerto, y luego de esperar media hora por nuestra comida, nos terminaron sirviendo la misma a las 21.30 hs, horario en que teníamos que embarcar! Intentamos atragantarnos con un bife de chorizo con unas riquísimas papas noasset... pero cuando corté la carne, la escuché mugir! Si esa carne hubiera estado más cruda, hubiera salido corriendo. Así que me conformé con las papas, y salimos corriendo a embarcar. Por suerte llegamos últimos, pero a tiempo.
Poco más y sale corriendo. Mi cena de aeropuerto.

Finalmente el avión despegó a las 22.20 hs. Supongo que todos deben conocer la sensación, pero que raro es despegar!! Como era un avión chiquito todo se sentía mucho más, y debo admitir que me mareé un poco, y que Fede estaba bastante pálido! jaja


El vuelo se pasó rapidísimo, me dormí, y cuando me desperté ya habíamos llegado. Apenas unas dos horas de vuelo. En la ventanilla de LAN nos entregaron un voucher por una cena en el aeropuerto (que nunca usamos porque ya habíamos cenado), una tarjeta telefónica y reserva por dos noches de hotel para que pudiéramos dormir y utilizar las instalaciones del hotel al día siguiente.
Al salir pasamos por aduana... y aquí retorna mi mala suerte! Ya veníamos de hacer una larga filas medio molestos, cuando al pasar mi bolso por el scanner me piden que lo abra... tuve que sacarle todo el plástico verde hermoso que le había puesto en Ezeiza, lo cuál es muy engorroso. Durante todo el proceso mantuve mi mejor cara de culo, y llegado el momento el hombre revisa mi bolso, saca una caja de odol y le dice al del scanner "era un dentífrico". Me mira y dice "perdón, era el dentífrico, en el scanner nos salió que podía ser un chorizo!" No les explico la carcajadaa que me tuve que contener para no cagarme de risa en la cara del pobre tipo.
En fin, una vez en el hotel Holliday Inn, el cuál quedaba justo frente a la terminal dentro mismo del aeropuerto, nos dieron nuestras llaves, Jess y yo en un cuarto compartiendo una cama matrimonial king size, y Fede en un cuarto igual para el solito. La habitación de 10, super cómoda, cama super soft, almohadas soft y firm, un patio privado al cuál no se podía salir, tele gigante, sillón super cómodo, baño super lujoso, todo! Estuvimos un buen rato pelotudeando con los chiches de la habitación, hasta que finalmente a las 3 am nos dormimos.


9.30 am del día siguiente nos levantamos para ir a desayunar... sin palabras, excelente! Dejo que la foto hable por mí...
Para agregar un pequeño detalle a mi lista de mala suerte, al abrir el bolso noté que todo en él estaba demasiado perfumado y olía demasiado bien...así que revisando, me di cuenta que el desodorante se había vaciado. No se de que forma mágica, a pesar de estar en una bolsa ziploc me mojó todo un gorrito de lana, y juuusto el que era blanco! Quedó todo rosaa! Gracias a Dios pude lavarlo en la pileta del baño y quedó como nuevo!

De ahí nos fuimos a hacer un par de averiguaciones en el aeropuerto y ayudamos a una pareja de viejitos que conocimos en Ezeiza y estaban en la misma que nosotros. Llegado el mediodía almorzamos con el voucher que nos habían entregado en recepción que incluía 30 USD de comida y bebida. Todo estaba muy rico, y una vez terminamos de comer nos fuimos al aeropuerto nuevamente a cambiar algunos dólares a chilenos con lo que tomamos un micro al centro.
Recorrimos Santiago a pie, con una caminata bastante extensa todo por el interior de la ciudad. Tratamos de evitar las avenidas más grandes y fuimos desde la casa de la Moneda hasta el Museo de Bellas Artes todo por callecitas internas super lindas. Me sorprendió la gran cantidad de artistas ambulantes que había. Estatuas vivientes, pintores, músicos y de más.
Caminando por el parque en Santiago de Chile


Finalmente regresamos al hotel, disfrutamos de una muy merecida ducha de agua caliente y fuimos a cenar cerca de las 9 de la noche. Como siempre, tarde! Terminamos saliendo corriendo al aeropuerto, a donde llegamos a las 22.10 hs, siendo que el embarque era a las 22.20 y el avión salía a las 23.20 hs. Entramos al aeropuerto corriendo, y mientras yo volvía a embalar mi bolso (dado que LAN me había dicho que me reembolsaban el gasto) los chicos fueron corriendo a despachar el equipaje, donde se pegaron un tremendo susto al momento en que el señor que atendía les dijo que el vuelo ya estaba cerrado. Por suerte, como teníamos el check in hecho solo debíamos despachar equipaje y pudimos hacerlo sin problema. De ahí, el señor nos llevó con una señora en la otra punta del aeropuerto para mi reembolso, que nos llevó nuevamente a la otra punta del aeropuerto (de la que vaníamos) donde me dieron mi plata (en chilenos -.-) y de ahí salimos corriendo porque el embarque ya estaba empezando y teníamos que ir a la otra punta del aeropuerto nuevamente. Allí nos cruzamos con el señor del despache de equipaje, que nos señaló muy amablemente el camino, y llegamos a migraciones. Hicimos la fila con los nervios a flor de piel, y pasamos el control de scanner a las apuras donde, obviamente gracias a mi mala suerte, me sonó el detector de metales! Aún no entiendo como si no tenía nada metálico, pero en fin. Pasamos, corrimos por el free shop, corrimos por el pasillo más largo de la historia, y llegamos a las puerta 20 A en tiempo, donde el señor del principio de la historia nos esperaba porque se habían olvidado de anotar mi nombre para el reembolso, jaja.

Un ratito más tarde estábamos embarcando, y al fin, después de tanta espera, estuvimos rumbo a Nueva Zelanda!

domingo, 23 de febrero de 2014

Hasta Luego.-

"Soñamos por tanto tiempo, que al momento de que el sueño se vuelva una realidad todo resulta tan extraño. Es como estar viviendo una vida robada, que sentimos que de algún modo no nos pertenece; y al mismo tiempo es tan utópica que los bordes se desdibujan, borrosos, como si estuviéramos dentro de un sueño. Pero esto es real, muy real. Me pellizco para comprobarlo, y todo sigue allí, tan real, tan perfecto, tan hermoso, tan mío... y al mismo tiempo tan aterrador, tan extraño, tan distante."

El sueño se cumple, las alas se despliegan y hoy, hoy vuelo alto  tan lejos como nunca he volado. Hoy.... hoy vuelo a Nueva Zelanda, hoy vuelo para volver el sueño realidad.

Y hoy me pongo super cursi, y digo gracias... gracias primero y principal a los que me ayudaron a cumplir este sueño, a los que en un principio se rieron y creyeron que deliraba, que eran simples sueños sin futuro, que era un decir.. pero con el paso del tiempo vieron mi determinación, y juntos nos dimos cuenta que este sueño iba en serio, y me ayudaron tanto moral como económicamente para lograr este viaje. Así que gracias primero y principal a mi familia, a mis papis y a mi abuela que tanto me ayudaron. Gracias a Javi, que fue el primero en creer en mí y alentarme a que viajara siguiendo mi sueño, a volar. Gracias a todo el resto de la familia, a los abuelos que nos contaron historias sobre NZ, a los tíos que ayudaron con las averiguaciones turísticas, a la tía que siempre andaba preguntando y dándonos ánimos, y a los primos que ayudaron con la mejor onda y soñaron con nosotros.
En segundo lugar, gracias a esos dos locos que me siguieron los pasos, que volvieron mi sueño el propio... aunque a veces quise matarlos por no ponerse las pilas y tenerme de boluda con las averiguaciones. Gracias, gracias a Fede y a Jess por compartir este viaje conmigo, se que no sería lo mismo sin ustedes.
Mi tercer agradecimiento es para mis amigos y toda esa gente que en principio también me creyó loca, pero conforme pasaba el tiempo me apoyaron con esta idea de viaje, y estuvieron ahí para escucharme cuando estaba nerviosa, para abrazarme cuando estaba feliz, para bancarme cuando estaba ansiosa, y sobretodo, para llenarme de amor siempre. A todos aquellos que me desean lo mejor y me regalan los más lindos "te voy a extrañar" haciendo que mi corazón se llene de orgullo por las hermosas personas que tengo el placer de tener a mi lado. Y un agradecimiento especial a Flor, que como siempre, estuvo fiel al pie del cañón, me alojó en su casa el día de la aplicación a la visa, haciendo que yo hoy esté acá con un pie dentro del sueño, me prestó su campera, me hizo la riñonera hermosa que quería para viajar, etc, etc, etc....
Y por último pero no menos importante, gracias de todo corazón a ese grupo de personas maravillosas que conocí gracias a este viaje incluso antes de emprenderlo. Gracias por el apoyo incondicional, las buenas vibras, por las juntadas maravillosas, los buenos momentos compartidos... pero más que nada, garcias por el cariño mis chiquikiwis lindos! Gracias por el cariño que me brindaron y me siguen brindando día a día, por hacerme parte de esta familia kiwi que me llega el corazón, me da esperanzas y me saca los miedos de esta nueva etapa que se viene. Gracias a todos, a los que ya me están esperando allá, y a los que estaré esperando yo. Esto no se corta, porque la familia kiwi tiene aguante, acá, en NZ, y en cualquier parte del mundo!!

Gracias a todos, desde lo más profundo de mi corazón, gracias! Mi vida no sería lo mismo sin ustedes ahí día a día, haciendo de mi vida un camino maravilloso para transitar. Y esta nueva etapa no sería lo mismo si no supiera que cuento con el apoyo de todos ustedes, si no supiera que tengo una familia de sangre y del corazón que me va a estar esperando con los brazos abiertos cuando vuelva.
Me conocen, y saben que siempre digo que yo no extraño... pero a la mierda, los voy a extrañar, y los voy a extrañar mucho a todos! Y me alegre el corazón saber que si me tuviera que poner a nombrarlos a todos no termino más, porque son muchos! Así que por último, gracias a la vida por darme tanta gente hermosa para tener a mi lado, son mi red de seguridad, y se que con ustedes ahí puedo caminar por la cuerda floja sin miedo a caerme, porque si me caigo, voy a tener un montón de manos esperando para atajarme. Los quieroo! Nos estamos viendo! ;)

Porque en un principio ni yo lo creí.... pero.... Nueva Zelanda, allá voy!! <3