viernes, 27 de junio de 2014

El famoso monte de Mount Maunganui... y más.

Y un día llovió (si, otra vez) y recibimos a la mañana un mensaje de texto de Amit invitándonos al monte, así que nos cambiamos, armamos las mochilas y partimos. En diez minutos de viaje ya estábamos en el monte donde nos encontramos con Amit para emprender la subida.
No tengo mucho más para decir a que fue una tarde grandiosa. La lluvia nos estuvo asechando a todo momento, pero a pesar de que mis pulmones no daban a basto y del dolor corporal –sumemos que fui con ojotas, bad choice!- pudimos llegar hasta arriba de todo para disfrutar de una vista maravillosa. Podría intentar describir el paisaje, pero nunca le haría justicia, así que me parece que lo mejor será contar nuestro día mayormente con fotos.


Una vez arriba encontramos un punto donde la vista era quizás aún más maravillosa. Solo nosotros, respaldados por el monte de un lado, y con toda la vista a la ciudad desde el otro, el mar meciéndose suavemente con el viento y las gaviotas volando a la distancia.


Luego de relajarnos un rato emprendimos la bajada, pasando por paisajes hermosos  y llegando nuevamente hasta la costa. Debo decirlo, la playa del Monte es hermosa –a pesar de que en esa zona, huele bastante mal, jaja-.


Una vez en la costa decidimos seguir caminando otro poco hasta una península que estaba cerca, donde se supone que hay pingüinos pero no vimos ninguno. Cuando llegamos hasta la punta nos agarró la lluvia, así que volvimos medio a las corridas y cada uno siguió su camino finalizando así una linda caminata.


Al día siguiente, (si, otra vez sin trabajo) fuimos a la playa un rato con la negra y para compensar el hecho de que no habíamos visto pingüinos en la península, nos encontramos uno en medio de la playa apenas a unos metros de casa! Después de que la negra volviera corriendo a casa y yo me quedara ‘cuidando’ del pingüino, sacamos un par de fotos y finalmente seguimos camino por la playa hacia el lado del monte. Recorrimos la playa juntando caracoles ya que la tormenta había traído todo tipo de cosas, y en el camino además nos cruzamos con el arqui que también había decidido salir a dar una vuelta.




Cuando estábamos lo más lejos posible, mandaron un mensaje los chicos que iban a ir a escalar así que nos pegamos una corridita hasta casa y ahí no más fuimos para “The Rock House”, una especie de galpón donde hay paredes para escalada, y un lugar donde hacen parkour y también telas.


Así fue que el arqui, Faca y yo pagamos por un día de escalada y pasamos un buen rato intentando aprender (gracias Faca por tus enseñanzas! Jaja) y trepando un poco de acá para allá. Siendo fiel a la verdad… al otro día me dolía TODOOO!! Pero fue divertido y valió la pena! :D




Pasando a otros buenos momentos (que siempre incluyen comida), vale mencionar mis ahora famosas medialunas que alegraron algunas de nuestras tardes cuando el antojo de algo dulce ya era insoportable! Los brownies de Jess que fueron de las mejores cosas que hemos comido estando acá, los panes saborizados de Nico y Faca, y las maravillosas tortas fritas de Faca que siempre aparecen para alegrar nuestras tardes de lluvia! :D


Y creo que olvidé mencionar uno de los eventos más maravillosos de todos… nos compramos un autoooo!!!!!!!! Un hermoso Honda Accord bordó que debo admitirlo, me hace muy feliz <3
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jueves, 26 de junio de 2014

Picking, picking y… no tanto picking


Después de muchas idas y vueltas, terminamos trabajando con Mamun, el hermano de Mohamed (nuestro contractor original –a quien llamé desesperada un día  a las 11 de la noche xq seguíamos sin conseguir laburo en otro lado, sin tener un mango, y ya no sabía que hacer.  Nos consiguió quien nos pasara a buscar por casa y nos dio laburo una vez más. Unos días más tarde, nos dijo que empezaríamos a trabajar con el hermano). La paga sigue sin ser la mejor y cada día nos decimos que vamos a buscar otra cosa. Pero nunca lo hacemos.
Cada semana nos dicen que “la semana que viene arranca la temporada con todo, se van a cansar de ver kiwis” y sin embargo eso nunca pasa. Las packs insisten en que la próxima semana empiezan a tomar gente, y eso nunca pasa. Trabajamos dos o tres días por semana, cuatro en el mejor de los casos. La plata alcanza para pagar el alquiler, para comprar algo de comida y dejamos de contar. Pasan 4 semanas y todo sigue igual. No tenemos un mango, no trabajamos casi nunca porque cuando no llueve la fruta no esta lista. Empezamos a desesperar un poco y fantaseamos con escaparnos a la isla sur… ¿pero con que plata?
Cada día me despierto esperando que llegue un mensaje diciendo que ese día trabajamos. Cada día me despierto y me convenzo a mi misma de que van a venir tiempos mejores. Pero por el momento, eso tampoco pasa.

¿Y QUE ONDA CON EL PICKING?
Después de más de 4 semanas pickeando, ya casi me considero una experta en el tema. Y lo que muchos se preguntan es, ¿qué onda con el picking? Creo que lo primero que debo decir, es que el picking de kiwis es un trabajo duro. Y me animo a decir que no es para cualquiera. Cada día llego a casa y creo que no quiero volver, pero sin embargo a la mañana siguiente me levanto, me cambio y salgo para la orchard (campo).
Hay que estar hasta 8 horas con una bolsa de entre 15 y 20 kilos colgando del pecho, levantando y bajando los brazos todo el día a un ritmo incansable, soportando el  sol en la cara, las basuras que caen en los ojos, el polvo que se te mete en la nariz y la garganta y te hace estornudar todo el día.




Para el que no lo sabe, una plantación de kiwis consta de unas especies de pasillos donde las plantas están dispuestas formando un “techo” a 1.80 metros del piso aproximadamente, aunque hemos tenido que pickear lugares tan altos que yo tenía que andar en puntas de pie todo el día (bueno, si, tampoco es que soy muy alta), y lugares donde tuve que arrodillarme en el piso para poder pickear!! Jaja. A esta altura creo que lo hemos pasado todo, picking en altura, picking al nivel casi del piso, picking bajo la lluvia, incluso de noche! Kiwis verdes, kiwi gold, kiwi gold con una deformidad extraña, kiwis gold que en verdad por dentro eran verdes, de todo tipo.
Volviendo al punto, hay entre 3 y 4 personas por  cada uno de estos pasillos, llamado línea, y como es de imaginarse, se van juntando los kiwis y se los coloca en esta especie

de mochila que uno lleva en el pecho. Una vez llena la mochila, se va hasta el bin (cajón de madera grande) donde se descarga el contenido y se vuelve a empezar.


Por otra parte, vale distinguir entre lo que es el kiwi verde (el común que llega a Argentina y conoce todo el mundo), y el kiwi Gold. El primero se trabaja por producción, donde uno gana por cantidad de bins que se llenan. Siempre se trabaja en equipo, por ende la plata que se gana por cada bin se reparte entre los integrantes del mismo. Al trabajar por producción uno todo lo que quiere es llenar cajones lo más rápido posible, por ende se trabaja muy duro y es muy cansador. Pero si hay buen equipo, al final del día uno se va feliz a casa sabiendo que ganó mucha plata.
El kiwi Gold en cambio es un kiwi más “sensible”. Como yo lo llamo, es el pickeo con amor. Este kiwi tiene una cáscara más fina y lisa, por ende es más sensible a los golpes y se lo debe tratar con más cuidado, por esto mismo, se suele trabajar por hora (a veces por producción pero te pagan mucho más por cada bin y hay más control). Lo bueno es que el trabajo es más tranquilo, a veces se gana muy bien (hemos llegado a ganar 16 NZD la hora) pero también es mucho más aburrido porque se trabaja tranquilo y carece de la adrenalina del kiwi por producción. Hay que vivirlo para comprenderlo.



Una cosa que no me quiero olvidar de mencionar, es a la gente maravillosa que conocí pickeando! Los primeros días trabajamos bastante rodeados de extranjeros, donde conocimos a Mamun (el hermano de nuestro contractor que el primer día me felicitó por como había trabajado), a Amit (un indio que habla un poco de español con el que trabajamos un par de días por producción, con quien fuimos al Monte en uno de nuestros días libres y a quien despedimos con una cena en Dominos –pizería- antes de su regreso a India), a Dino (un chico de Sri Lanka que siempre nos convidaba frutas que se encontraba por las orchards y nos enseñaba los árboles de donde podíamos conseguir más), a Coco (uno de los primeros que nos enseñó a piquear y me tomó como consentida y siempre me llevaba a las partes más bajas y más fáciles, jaja) y a Masud (el primo de Mamun a quién también conocimos pickeando y con quien nos hicimos amigos después de tantos días bajo las mismas parras. Lo que nos hace reír este muchacho no tiene nombre!). En estos últimos días estuvimos mucho más rodeados de latinos, donde tuvimos el mega placer de conocer a Mana, Eli, Jose y Gastón, cuatro argentinos que vienen pickeando fielmente con nosotros desde hace semanas y con quienes tuvimos el placer de compartir salidas, comidas,  y sobre todo muchísimas risas y buena onda que hacen del trabajo algo mucho mejor! Estuvimos trabajando también con viejos conocidos, como sean los salteños, Faca y el arqui entre otros.


Imposible nombrar a toda la gente que cruzamos estos días, pero no quiero olvidarme de algunos de nuestros supervisores que  alegraron y amargaron nuestros días de laburo como sean “la gorda Palito”, “Chimuelo”, “Diente por medio”, “Justin” y Dylan entre otros. Que personajes! Imposible no ponerle sobrenombres a todos, jaja!

Dato de color: Poco a poco vamos argentinizando a cada persona que se nos cruza en el camino, y ya hemos logrado que nuestros supervisores nos griten cosas como “no palitos” (cuando quieren que les saquemos el cavito a las frutas –de aquí el sobrenombre de la gorda-), o que nuestro jefe nos diga “vamos, vamos, rápido, rápido!”, o que nuestro amigo Masud le grite a Mamun un “cállate puta!” Jajaja. Hay cosas que no tienen precio! Y son esas las pequeñas cosas que nos permitieron sobrevivir en estas semanas donde las lluvias intentaron deprimir nuestros días no dejándonos trabajar y donde los pocos ahorros que teníamos se fueron yendo poco a poco hasta dejarnos con los bolsillos vacíos… pero tarde o temprano las cosas mejoran… y mientras no mejoran, se disfruta de lo pequeño y se generan momentos maravillosos para compensar lo que nos falta.

…Momentos como una tarde en la playa, un fogón en la noche rodeados de amigos, de canciones…
Momentos inolvidables como un par de amigos medio borrachos en medio de una playa desierta en Papamos a las 10 de la noche frente a un fogón cantando el himno nacional argentino a todo pulmón. Momentos mágicos.



Momentos como tardes libres en la playa disfrutando del sol, de los amigos, de las gaviotas volando sobre tu cabeza a centímetros de distancia. Una playa casi desierta, el ruido del mar, el viento, la arena bajo los pies.


Momentos como ir a la playa del Monte a dedo con la negra para ver al arqui y a Faca intentando aprender a surfear y terminar metidas en el mar con la negra riéndonos como nenas de 5 años y saltando olas como en los más tiernos momentos de nuestra infancia. Momentos que no se van a olvidar jamás.



Momentos que se crean en el día a día, que surgen de la nada, que aparecen frente a nosotros y se desarrollan sin siquiera esfuerzo… momentos, la vida consta de simples momentos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Una Escapadita - Kaiate Falls

En nuestros días en el Holliday Park hicimos nuestra primera escapada de paseo. En una tarde libre de golpe aparecieron los salteños con la noticia de que unos amigos los habían invitado a unas cataratas que estaban cerca, así que todos arriba de la camio, y de paseoo!!
Salimos a la tardecita y agarramos una calle que salía cerca de casa camino a la montaña. A nuestros costados los campos eran de ese verde increíble que por acá abunda, con vacas en la distancia pastando libremente y un cielo de un azul espectacular. Nos internamos en la montaña por caminos sin señalizar sin saber hacia donde íbamos y creyendo en todo momento que estábamos perdidos, hasta que en cierto punto encontramos una de esas vistas maravillosas que te hacen frenar y bajar a apreciar el mundo por unos instantes.
Colinas verdes de pasto uniformemente cortado, rebaños de ovejas a la distancia, pequeñas cercas y alambrados dividiendo el terreno, árboles solitarios decorando el paisaje, árboles en grupitos formando masas de verde más oscuro. Un cielo celeste completamente despejado. Pero para que contarles si les puedo mostrar:



Finalmente llegamos a las cataratas y luego de una caminata por caminos de tierra y varias escaleritas llegamos a las famosas Kaiate Falls (obviamente me pasé todo el día gritando el “cállate” “no, tu cállate” de Tierra de Osos). Un paisaje super lindo con una catarata que formaba un piletón hermoso, lástima que ya era un poco tarde, el sol había bajado y el agua estaba heladaa!! Aún así, los amigos de los salteños se animaron a tirarse de algunas de las piedras y saltar al agua, muchas pelotas en mi opinión! Jaja.




Antes de volvernos, con Fede, Jess y Jesús nos fuimos a dar una vuelta y seguir el curso del agua a ver si llegábamos a algún lugar y aprovechamos para divertirnos un rato y sacar un par de fotos.


Y en el camino nos cruzamos con Tarzán!! Jaja


Finalmente retomamos el camino de vuelta, y en determinado momento los chicos se desviaron del camino para ir a sacarse una foto a lo alto de la catarata, por lo que con Jess nos quedamos solas… solas en un camino que empezaba a ponerse oscuro y silencioso, o peor aún, rodeado de ruidos de la naturaleza… íbamos caminando bien juntas, yo adelante mirando al piso cuando de pronto levanté la vista y junto a unos escalones vi lo que parecía ser un lobo! O un perro… o no, un alien!!! Fue tal el susto que me pegué que se me escapó un grito y me di vuelta a abrazar a la negra, jajajaja, se me salía el corazón del pecho del infarto que casi me agarra!! Ni bien darme vuelta para darle la espalda escucho el grito de la negra al descubrir lo mismo que yo había visto! Me costó tomar coraje, pero me volví a dar vuelta y miré hasta que la figura se terminó de convertir en lo que realmente era… un tronco!!!  Quien será el hijo de puta al que se le ocurre tallarle una cara a un puto troncooo!!!! Pasado el susto inicial aún tuve que juntar coraje para rodear el tronco y pasar casi sin mirarlo y seguir camino lo más rápido posible hasta encontrarnos nuevamente con los chicos. La aventura ha terminado.-

Un par de días más tarde retomaríamos el mismo camino al regresar a las cataratas con un grupo de amigos (el antiguo grupo de Hastings que se había reencontrado) y valientemente con la negra nos desviamos del camino para ir a buscar al ‘lobo-perro-alien-tronco’ y sacarle una foto para la posteridad… la realidad es que a la luz del día no daba nada de miedo, y según algunos, quizás, hasta se vería simpático.


Otra tarde para el recuerdo, rodeada de muy buenos amigos y despidiendo a Nico y Viki que partirían al día siguiente hacia su nuevo destino: el sudeste asiático. Esta vez la gran mayoría de los chicos –y un par de chicas- se animaron a saltar desde las piedras al agua, aun que estaba igual de helada que la vez anterior.
Si hay algo que debo rescatar de este país, es que lo que nunca faltan son los argentinos con un mate en la mano, una sonrisa en la cara, y una mano siempre dispuesta a ayudar a un amigo. Y las risas, muchas risas.




Días para el recuerdo.-

lunes, 23 de junio de 2014

Viajanado al Norte

ESTAS ENTRADAS LLEGAN TARDE A PESAR DE HABER SIDO ESCRITAS HACE MUCHO TIEMPO, PERO ACÁ CONSEGUIR TIEMPO E INTERNET NO ES FÁCIL. SEPAN DISCULPAR (HAY OTRAS SIETE U OCHO ENTRADAS ESPERANDO A SER SUBIDAS)---------

Y finalmente (finales de marzo) llegó el momento de irnos de la casa de Bob y seguir viaje, dejando que el viento y los caminos nos llevaran a un nuevo lugar, un nuevo destino.
-Hago un paréntesis para hacer referencia a la hermosa última tarde que pasamos en Hastings con la gente que aún quedaba en la casa. Disfrutamos de un lindo día de sol, donde aproveché a broncearme un rato con Nani tirados en los colchones en el patio, donde Nico nos filmó un rato para uno de sus proyectos de video, y más entrada la tarde con las chicas de la casa (Viki, Pame y Jess) decidimos que necesitábamos un shock de estrógeno así que nos subimos a la camioneta de las chicas y nos fuimos al parque a disfrutar de un vaso de fernet bien frío y compartir anécdotas y risas rodeadas de un paisaje hermoso.-




Y llegó el día. Partimos un martes cerca de las 11 de la mañana, con la camioneta de los salteños cargada a más no poder cuál tetris de valijas. El viaje fue largo pero no se hizo notar, viajamos tranquilos dejándonos sorprender por el paisaje, sin dejar que el tiempo nos apurara.


 A la hora del mediodía paramos a comer a orillas del lago en Taupo, donde disfrutamos de un paisaje maravilloso y de la compañía de los patos y las gaviotas que revoloteaban a nuestro alrededor buscando desesperadas algo que comer.


Nuestra segunda parada fue una decisión de momento, en un paraje en medio de la ruta donde vimos un claro y decidimos parar. El pasto con ese característico verde que adorna este país, con otro lago de aguas transparentes, y un banquito para disfrutar la vista. Sin saber como, pasamos una hora ahí simplemente relajándonos y disfrutando del paisaje... y haciendo boludeces!


Y después de unas 6 o 7 horas de viaje, finalmente llegamos a Papamoa beach, donde Seba, Faca y el Galle nos esperaban con la noticia de que nos habíamos quedado sin alojamiento porque no nos habían querido alquilar el departamento y se lo habían dado a alguien más. Después de discutir un rato sobre que hacer, reservamos un apartamento que estaba libre a partir del viernes y terminamos volviendo sobre nuestros pasos y yendo a Te Puke, donde por surte les quedaban justo dos cabinas en el Holliday Park, nuestro nuevo hogar por un par de días. 
El Holliday es una especie de camping que tiene tanto carpas como casitas rodantes y cabinas. Una cabina es un espacio de cuatro paredes con dos cuchetas, una heladerita y un placard. Ni más ni menos que eso. Viendo el lado positivo, las instalaciones del complejo tienen baños y duchas con agua bien caliente, y una cocina bastante amplia y bien equipada (a pesar de que tenes que ir a pedir cada cosa que necesitas).




Ni bien llegamos al Holliday nos encontramos con Pame  que justo había sido abandonada por su compañera de viaje, así que la sumamos a nuestro grupo de personas una vez más. Esa noche con la negra y un poco de ayuda de Pame, Fede y Nico cocinamos para 9 personas! Una locura. Juntando lo poco que cada uno tenía terminamos preparando un arroz con  papa, zanahoria, cebolla y pollo que quedó riquísimo!

Ni bien nos instalamos empezamos con los llamados para conseguir laburo, y después de hablar con un par de contractors para picking nos vimos con uno que nos pareció buena onda y ahí no más nos mandamos a laburar. Bad choice! Bastante mala selección la nuestra. El primer día laburamos 8 horas desde las 9 de la mañana, trabajando a full porque se ganaba por producción. Fue probablemente el día más duro de laburo de mi vida, hicimos picking de kiwis a una velocidad increíble, laburamos realmente como esclavos y salimos contentos creyendo que habíamos hecho unos 120 dolares mínimo en ese día...
Al día siguiente el picking fue bastante malo, perdimos todo el día desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la noche para terminar ganando 50 dólares y descubrir que el día anterior solo habíamos ganado 96 dólares. Debo admitirlo, fue un día bastante frustrante. Esa noche llegamos a casa y después de debatir entre nosotros y con nosotros mismos, decidimos no volver más a trabajar con ese contractor dado que pagaba muy poco por cada bin (cuando se trabaja por producción, se paga por cada bin [caja de madera] que se llena con fruta, y mientras que hablando con gente que estaba también en picking nos decían que ganaban entre 13 y 15 dólares por cada uno, nosotros estábamos ganando menos de 10).
Moviéndonos a momentos más felices y porque realmente necesitábamos un cambio y algo que nos renovara las energías y nos hiciera sentir mejor, el sábado nos mudamos con los chicos al nuevo departamento, y debo decirlo, es un mundo nuevo. Poder levantarte a la mañana y tener una cocina para vos solo, limpia y ordenada donde poder prepararte el desayuno. Desayunar sentado en un sillón mirando la tele con los pies apoyados en una mesa ratona, tener una cama cómoda con sábanas, acolchado, almohadas!! (vale mencionar que en la cabina no teníamos ni sábanas, ni acolchado, ni almohada, nadaaa, simplemente un colchón semi duro).




Sumado a todo eso, estamos viviendo frente a la playa! Poder ir a la mañana a dar una vuelta por la playa o ir por la tarde a disfrutar del sol, el agua, y una charla con amigos, realmente no tiene precio! Pero bueno, los días off se van terminando y sabemos que tenemos que volver al laburo cuanto antes, así que mientras aplicamos a las packhouse (donde se empaca fruta) y esperamos nos contesten a ver si entramos o no, vamos a seguir laburando en picking por un par de días; o al menos ese es el plan.


 




Lo único que extraño del Holliday es a la pequeña Alana, una gatita hermosa que andaba por ahí y adoptamos con la negra...




domingo, 23 de marzo de 2014

Viajar. Volar. Cambiar.-

Viajar es ser libres.
Viajar es seguir a tus pies cuando no sabes cual es el camino, es dejarte guiar por esa necesidad de avanzar. Es caminar hacia adelante sin saber lo que hay más allá, sin poder ver el horizonte, sin esperar nada. Viajar es querer saber lo que hay al final del camino, pero es también desviarnos del mismo cuando la curiosidad nos llama. Viajar no es tener un camino fijo ni marcado, es dejarse ser y dejarse llevar; es improvisar caminos, es explorar esa tierra que nunca antes ha sido pisada.
Viajar es olvidar el tiempo, es vivir la vida tranquilos y en el momento. Olvidar las prisas, dejar de correr y vivir de la manera más plena posible. Viajar es dejarte sorprender, es no saber donde vas a estar mañana, es no preocuparte por lo que viene, es dejarte ser. Las sorpresas nos esperan en cada esquina del camino, y probablemente todo lo que vivamos tenga ese tinte de "nunca en mi vida imaginé que iba a hacer algo así".
Viajar es cambiar nuestros planes constantemente, es dejarnos contagiar, es dejarnos entusiasmar. Viajar es cambiar la perspectiva para ver las cosas de una forma distinta. Viajar es ser. Viajar es ser parte, es pertenecer. Es conocer gente nueva a cada paso y que nuestra vida se llene de marcas. Marcas que cada viajero y cada personas que conocemos en el camino va dejando en nosotros.
Viajar es perdernos sin tener la intención de encontrarnos.
Viajar es ser simple, es ser feliz. Viajar es perdernos físicamente y encontrarnos en espíritu.
Viajar es sentir la naturaleza palpitando a nuestro al rededor, es respirar el verde profundo de la naturaleza, es mirar al cielo más seguido. Viajar es ver el mundo con otros ojos, es aprender a prestar más atención a todo aquello que nos rodea.
Viajar es vivir mutando constantemente, es aprender a adaptarnos a todas las situaciones que se nos presentan; es adaptar nuestro cuerpo y nuestra mente a las cosas que nos van llegando.
Viajar es ser un poco más nosotros mismos, ser más espontáneos y más libres. Es preocuparnos menos y vivir más. Viajar es conocer gente a cada paso, es generar anécdotas, es encariñarnos y dejar ir, sabiendo que quizá algún día los caminos vuelvan a cruzarse.
Viajar es amar. Es un amor intenso. Viajar es ser.

Ser en el viento que corre sobre nosotros y nos despeina, ser en la inmensidad del mundo.
Viajar es conocer, conocer el mundo, conocer gente, conocernos a nosotros mismos.-




Hoy estamos preparándonos para dejar el hogar que nos alojó durante tres semanas. Tres semanas que pasaron volando, que se fueron bajo nuestros pies sin que casi pudiéramos verlas, y de cierto modo es inevitable ponerse a pensar. Pensar en la gente que conocimos, en los recuerdos que nos llevamos.
Y no puedo dejar de pensar en como cambian las cosas... tres semanas atrás llegaba a una casa que bien podría haber sido la casa del horror, un lugar del cuál quise salir corriendo... y hoy no me quiero ir. 
Viajar esta lleno de "dejar ir" por todas partes. Es dejar ir de cierto modo a nuestros afectos el día que partimos rumbo a la aventura, es dejar ir nuestra zona de confort y todo lo que creemos que somos, y es dejar en cada paso del camino un poquito de nosotros. Creo que en cada lugar al que vamos dejamos un poco de lo que somos, e intentamos dejar lo mejor. Pero así como dejamos un poquito, nos llevamos mucho más, porque por cada persona que conocemos nos llevamos también un poquito de ellos, cada persona nos deja un algo, una enseñanza, un recuerdo, una caricia, una memoria.
En esta casa aprendí a ser más tolerante con la gente, aprendí en primer lugar que las primeras impresiones no siempre son las más correctas. Aprendí que todo el mundo merece una oportunidad de dejarse conocer, y que en cada persona que conozcamos vamos a lograr descubrir algo sorprendente. Es quizá tan solo cuestión de dejarnos sorprender.

Tengo que admitir que me sorprende que 16 personas conviviendo en una casa puedan llegar a tener una relación tan buena como la que logramos nosotros, porque a pesar de las broncas de las mañanas o las noches cuando la cocina se volvía un desastre o cuando la casa se volvía una conventillo, en esta casa encontré gente con buena voluntad ante todo. Gente siempre dispuesta a darte una mano cuando necesitaras cualquier cosa, desde un pedazo de chocolate para saciar las ganas de algo dulce, o pan rallado para rescatar las albóndigas, hasta un aventón de emergencia hasta el super, un viaje en auto hasta el laburo cuando estuvimos demasiado cansados, y un millón de cosas más que no terminaría nunca de enumerar. No me cansé de escuchar frases como "yo te presto", "pero me hubieras dicho boluda y yo te llevaba", "no seas pelotuda, si necesitas algo pedilo" y un millón de derivados, jaja.
Y me alegra enormemente haberme encontrado con tanta gente maravillosa, y espero que este comienzo del viaje me haya demostrado lo que voy a seguir encontrando, y poder seguir disfrutando de esta calidad de personas en el resto de esta aventura.
No tengo más que sentimientos de agradecimiento a toda la gente que conocí en Hastings, y un deseo desde el fondo de mi corazón de que sus viajes y sus vidas sean tan espectaculares como esperan que sean. 

Es raro pensarlo, saber que hay gente a la que vamos "dejando ir" y probablemente nunca volvamos a ver en la vida. Puede que nuestros caminos se crucen, como puede que no, y quizá por eso mismo sea tan importante que esta gente deje una marca dentro nuestro. Con cada paso, con cada persona, algo en nosotros va mutando, vamos cambiando. Vamos tomando un poquito de cada uno y volviéndolo parte de nosotros. Y ese creo yo, es el proceso de crecimiento que nos provee viajar; el adquirir algo nuevo a cada paso, el volverlo propio.




Parte informativo: Probablemente mañana o pasado a más tardar partimos para el norte, en busca de lo que todo aquel con quien hablamos sobre nuestro viaje nos preguntó... en busca de los kiwis! Si si, arranca la temporada y nos vamos a juntar kiwis!!
Sin destinto definido al 100%, veremos a donde nos lleva el viento... y la van de los chicos! Después de muchas idas y vueltas y de no saber como íbamos a encarar para el norte, Jesús y Nico (los salteños que viven con nosotros) nos ofrecieron viajar con ellos ya que tienen lugar de sobra en su van (que es para 8 personas), así que allá vamos, a viajar cómodos y a disfrutar de los paisajes y la buena compañía rumbo a nuestro próximo destino :D ¡A volar con el viento!


[Fotos cortesía de Jesica Bavcar :D]